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Tengo un problema ¿Qué puedo hacer?

Tengo un problema ¿qué puedo hacer?

Los problemas (o las situaciones problemáticas) son normales en nuestra vida cotidiana porque ocurren a diario. Todos los seres humanos pasamos por momentos difíciles, algunos de ellos tan complejos que por momentos pensamos que no tienen solución. Frente a situaciones que nos desestabilizan, nos desconciertan, pueden suceder dos cosas: que el evento se supere y nos sirva de oportunidad para crecer o bien, que aumente la dificultad.

Al no encontrar solución a un problema surgen, o se incrementan, el estrés y otros estados de ánimo emocionales negativos. Actuar sin conocer la solución adecuada significa actuar de modo poco deseable y, sobretodo, poco eficaz; por eso lo más frecuente es que ni siquiera se actúe. Ante los problemas vivimos muchas sensaciones, que van desde cambios en el estado de ánimo, preocupaciones, irritabilidad, alegría, tristeza, confusión… hasta manifestaciones físicas como dolores de cabeza, dificultades para dormir, dolores de espalda…

Lo que ocurre es que muchas veces definimos el problema de manera errónea y por ello no encontramos las soluciones.

Un problema es “aquella situación real o imaginaria a la que tenemos que dar una solución, pero de la cual no disponemos en ese momento”.

Por lo tanto: » El problema no es el problema; el problema es la solución«

Es decir, el problema no es la situación en sí, sino que la respuesta (solución o no conducta…) que damos a la misma es inadecuada.

  • Un problema siempre tiene solución. Si no tiene solución, no es un problema, es una parte más del paisaje, del contexto en que nos toca vivir.
  • Un problema son las dificultades que obstaculizan nuestros objetivos.
  • Los problemas pueden estar: centrados en la realidad (situaciones externas) y centrados en los sentimientos.

El entrenamiento en solución de problemas (Metodologías Problem Solving) entrena a las personas a reconocer sus propios problemas, buscar soluciones adecuadas a los mismos e implantar la mejor solución en la situación donde ocurre el problema.

El entrenamiento consta de cinco fases:

1. Orientación general hacia el problema:

Los problemas son cotidianos en nuestra existencia, es decir, forman parte de nuestra vida normal. Unas personas encuentran soluciones a los mismos con menos facilidad que otras, pero en ningún caso se debería sufrir por ello. Debemos reconocer (asumir) que tenemos un problema (de nada sirve negarlos) y lo segundo, saber identificarlos. Unos tienen más importancia y otros menos.

Lo segundo es conseguir una buena disposición ante los mismos:

  • Decidir enfrentarse a los problemas.
  • Saber que se les puede hacer frente de forma adecuada.
  • No tratar de encontrar la “solución perfecta”, sino la mejor para mí en esa situación.
  • Evitar actuar de forma impulsiva.

Las emociones negativas mantienen el problema o impiden buscar una adecuada solución. Si están presentes emociones positivas es más probable que se pueda solucionar adecuadamente el problema, dado que las emociones positivas y una forma positiva de pensar facilitan el proceso de solución de problemas.

Una persona que sepa solucionar problemas, tendrá más seguridad en sí misma, por lo tanto un mejor autoconcepto y consecuentemente una mejor autoestima.

2.Definición y formulación del problema

Es preciso definir claramente cada problema. Determinar concretamente, en términos claros y específicos, el problema concreto:

  • De forma objetiva, ciñéndonos a los hechos.
  • No generalizar, sino concretar al máximo.
  • Identificar nuestro objetivo (que en ocasiones coincide con el problema)
  • Identificar cuáles serán nuestras principales dificultades.
  • Las siguientes preguntas nos ayudarán a poner el problema en términos fácilmente definibles:
  1. ¿Quién tiene el problema?
  2. ¿Qué está sucediendo?
  3. ¿Dónde está sucediendo?
  4. ¿Por qué está sucediendo?
  5. ¿Desde cuándo está sucediendo?Identifica los factores y circunstancias principales que hacen de una situación un problema, sus metas (objetivos) relacionados con el problema, etc.
  6. Podemos formular cada problema con la frase: ¿Qué podría hacer yo para…? Ej. Dejar de llorar, encontrar trabajo, hacer nuevos amigos…
  7. Utiliza solo información relevante y emplea solo hechos (ni creencias ni opiniones)

La definición correcta es aquella tal en la que la solución está en nuestra mano. Por ejemplo: “Se me ha muerto el gato y me siento muy triste por ello”. Una mala definición sería: “¿Qué puedo hacer yo para resucitar al gato?, ¿para evitar que se haya muerto?…”. Una buena definición sería: “¿Qué puedo hacer yo para sentirme mejor?, ¿para dejar de acordarme del gato?, ¿para dejar de llorar?…

Los problemas no son sentimientos, ideas, deseos u opiniones de los demás, ya que éstos, probablemente no van a depender de mí. Tampoco son cosas que pasan en la naturaleza que son incontrolables por el ser humano ni cosas que tengo que hacer por mis obligaciones y responsabilidades y que no dependen de mí.

Los problemas sí serían el cómo me hace sentir todo lo anterior, mi conducta y sus consecuencias. Serían todas aquellas cosas que dependen de mí.

3.Generación de soluciones alternativas.

Ahora nos importa generar el mayor número de soluciones alternativas al problema. Deben de ser diferentes a las tomadas hasta ahora ya que no han resultado adaptativas y en muchos casos no nos han solucionado el problema.

Esta fase se rige por tres principios:

  • Aplazamiento de juicio: Cualquier solución que se nos ocurra es válida como alternativa, aunque nos parezca descabellada. No debemos juzgarlas, ni evaluarlas.
  • Cantidad: Cuantas más soluciones alternativas se produzcan ante un problema, más calidad de ideas estarán disponibles y con más probabilidad podremos llegar a la mejor solución. Debemos generar el mayor número posible de alternativas, 10 como mínimo.
  • Calidad: Sea concreto en las alternativas que plantee (las generales son poco útiles y son muy difíciles de ejecutar), no se fije en si son válidas o no.
  1. Toma de decisiones.¿Supone mucho esfuerzo, costes, o ganancias emocionales? ¿Tiene efectos negativos sobre los demás (familia, amigos, compañeros de trabajo, vecinos…?Finalmente, decidiremos la alternativa con mayor número de consecuencias positivas personales y sociales, o combinaremos las alternativas que mejor se complementen para aumentar el beneficio de la solución.
  2. A continuación, estableceremos nuestros objetivos para solucionar se problema. El siguiente paso será reflexionar acerca de las ventajas e inconvenientes de cada alternativa, tanto a corto, como a largo plazo.
  3. Lo primero que haremos en la toma de decisiones, es eliminar todas aquellas que no sean factibles, ya sea por sus consecuencias o por falta de medios.
  • Especificar pormenorizadamente qué hacer, cómo y cuándo.
  • Es importante saber si cuanto con la ayuda de alguien.
  • Escoger el momento adecuado en el que se evaluará si la solución ha sido o no eficaz.
  • Tener en cuenta las dificultades con las que puedo encontrarme y cómo las solventaré.

4 y 5 Puesta en práctica y Verificación de la solución.

Finalmente, verificaremos el resultado de la siguiente manera:

  1. Una vez que se ha decidido la mejor solución para el problema, se pasa a poner en práctica la misma y verificar si en la vida real es efectivamente la más adecuada. Debemos poner en práctica la mejor solución (a tu criterio) y verificar si en la vida real es efectivamente la más adecuada.
  • Observando su conducta y el resultado obtenido.
  • Comparando el resultado actual (observando) con el resultado esperado.
  • Retrocediendo a etapas anteriores si ello fuese necesario.
  • Finalizando el proceso, si el resultado es satisfactorio.
  • Reforzándose por el esfuerzo de aplicar satisfactoriamente este tipo de entrenamiento a su problema particular (proporciónese a sí mismo una recompensa material o un elogio verbal por ejemplo). Tanto si el resultado es el esperado como si no, puesto que el mero hecho de intentarlo merece recompensa.