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Efecto Einstellung: el obstáculo a nuevas ideas

Nuestra mente tiende a buscar patrones basados en conocimientos. Abandonar las vías tantas veces transitadas no siempre es fácil.

El llamado efecto Einstellung («de focalización») se define como la tendencia del cerebro humano a aferrarse a la solución más conocida, es decir, la primera que llega a la mente, impidiendo ver otras alternativas o mejores. Nuestro cerebro, ante un problema o situación, intentando conseguir la máxima eficiencia, tiende a buscar patrones basados en conocimientos y experiencias anteriores para hallar la solución.

Por ello, cuantos más conocimientos y experiencias tengamos sobre una materia (o en otras materias), más fácil será para nuestro cerebro llegar a la solución del problema.

Sin embargo, a veces, este atajo cognitivo hace que renunciemos a explorar ideas alternativas, impidiéndonos ver soluciones más eficientes a las conocidas. Desde los años 40, los psicólogos han documentado esta clase de comportamiento, pero hasta ahora no se sabía con certeza qué mecanismos lo impulsaban.

Varias investigaciones recientes han comprobado que al estudiar los movimientos oculares de jugadores de ajedrez, las soluciones preconcebidas desvían la vista de otras áreas del tablero.

La mayoría no somos conscientes del Efecto Einstellung

Y es que confiamos demasiado en lo que un día concluimos y, más aún si aquella conclusión nos dio buen resultado. El refranero español ya lo decía: “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer“. Y lo peor, es que lo que hace este efecto particularmente persistente es que la mayoría de las personas no son conscientes del fenómeno.

Nos vinculamos, casi de por vida, a las soluciones conocidas, impidiendo poner en marcha otras alternativas que pueden ofrecernos mejores resultados. A veces, la resistencia al cambio proviene del todopoderoso «siempre se ha hecho así«.

Y si nos centramos en el sector profesional, esto es tremendamente negativo para la organización, ya que el trabajador no busca ni su desarrollo ni el de la empresa, sino mantenerse en la situación de comodidad que ha alcanzado.

Como se ha comentado antes, cuanta más experiencia tenemos en diferentes frentes, tenemos un mayor abanico de patrones aprendidos de los que buscar una posible solución a un problema. Pero, esa experiencia presenta un inconveniente ya que podemos caer en el riesgo de entrar en dependencia total que nos impida buscar respuestas nuevas. Así mismo la distancia emocional y el nivel de estrés con lo que nos enfrentamos a un problema influye mucho en nuestra capacidad de encontrar una solución.

¿Quieres saber más sobre el efecto Einstellung?

En 1942, Abraham Luchins realizó un experimento con 3 jarras de agua donde los participantes tenían que lograr mantener una cierta cantidad de agua en cada una de las jarras, midiendo el agua que contenían.

Efecto Einstellung

Los participantes debían imaginar tres jarras vacías, con capacidades para 21, 127 y 3 unidades de líquido, y encontrar la manera de medir 100 unidades transfiriendo agua de un recipiente a otro. Cada jarra podía llenarse y vaciarse tantas veces como desearan, pero, en caso de verter agua en ellas, esta debería siempre alcanzar los bordes.

La solución consiste en llenar la segunda jarra (de 127 unidades), vaciar luego parte de su contenido en la primera (de 21 unidades), a fin de que queden 106, y, llenar dos veces la tercera (de 3 unidades).

Después, Luchins les propuso otros problemas que podían resolverse en los mismos tres pasos, logrando los sujetos encontrar la solución rapidamente. Lo gracioso, fue que cuando se les planteó una situación que admitía una solución más simple que las anteriores, no supieron verla, insistiendo en resolver el problema con el mismo método anterior usado, que no era tan eficaz y requería más pasos.

El problema de las jarras de Luchins

Luchins (1942) utilizó los problemas que se muestran en la Tabla 1: se presentaba a los sujetos el primer problema, que servía de ejemplo, y se les instruía para resolverlo; los problemas 2-6 se resuelven por el mismo método, que se puede definir como B+A+2C porque consiste en llenar la jarra B y, de ese líquido, llenar posteriormente la jarra A una vez y la
jarra C dos veces, consiguiendo la cantidad requerida en la jarra B. Estos cinco problemas (E1-E5) sirven de entrenamiento y pretenden establecer una tendencia de resolución que, si quienes participan sufrieran efecto Einstellung, les sería difícil revertir, insistiendo en la utilización de este método para resolver los siguientes problemas. Los problemas 7-8 se
marcan como C1 y C2 por su carácter “crítico”, ya que, de la manera de solucionarlos, se podrá desprender la flexibilidad o rigidez de los sujetos. Éstos son resolubles tanto por el método con el que tienen experiencia (B+A+2C), como por un método nuevo que requiere un menor número de movimientos, y consiste en rellenar la jarra A y, de ahí, la C, resultando en la primera jarra la cantidad requerida (A+C). El 9 es un problema de extinción que solamente puede ser resuelto por este nuevo método, quedando obsoleto el procedimiento con el que tenían ya experiencia. Para obtener la solución en los problemas 10 y 11 (C2 y C3), de nuevo
pueden usarse ambos métodos.

Una muestra muy amplia

Los experimentos de Luchins (1942) contaron con una muestra amplia y heterogénea: se aplicó la tarea de las jarras de agua a 222 estudiantes de carreras universitarias de entre 17 y 21 años; a 305 sujetos de 16 y 17 años que estudiaban un curso de verano en un instituto público; a 442 comerciales que se habían graduado en un instituto de educación para personas adultas, con edades comprendidas entre 19 y 30 años; a 166 personas de entre 38 y 40 años que no habían seguido estudiando después de la educación básica; a 1259 estudiantes de colegios públicos, de 9 a 14 años; a 40 estudiantes de colegios privados, de 8 a 12 años; y a un grupo de profesorado de primaria y secundaria de la Universidad de Nueva York, que
agrupaba a 275 personas de entre 19 y 52 años. Se establecieron distintas condiciones experimentales: grupos control que no se enfrentaban a los problemas E1-E4, sino que después del problema introductorio pasaban a resolver el problema 6, el último de entrenamiento (E5); grupos “NEC” a los que se instaba a escribir “No estoy ciego” al terminar de resolver el problema 6; y grupos experimentales que debían resolver todos los
problemas en el orden establecido y sin recibir advertencia alguna. La existencia de la primera clase de grupos permite ver el efecto de la práctica, del entrenamiento; y establecer grupos como los NEC nos da pistas de cómo afecta la instrucción que reciben en el desempeño de las personas participantes.

En los resultados vemos que poco importa el nivel educativo ni la edad para caer en el efecto Einstellung, dado que todos los grupos muestran datos similares: en la condición experimental los sujetos sucumben a la utilización del método menos óptimo en los problemas críticos anteriores al problema nueve, C1 y C2, en un porcentaje superior a 50, que disminuye ligeramente en C3 y C4, tras enfrentarse al problema de extinción; en la condición NEC, el porcentaje de respuestas rígidas en los dos primeros problemas críticos es similar a los resultados del grupo experimental, pero tras el noveno problema se usa el método óptimo con mayor frecuencia que en el anterior grupo; las personas que pertenecen a los grupos control resisten la tendencia al efecto Einstellung, siendo un 0% quienes, para resolver los problemas del 6 al 11, usan el método en que se les instruyó al principio del experimento.

Rigidez cognitiva provocada por el conocimiento previo

El efecto Einstellung vendría ilustrado por la incapacidad para cambiar el método de resolución, válido en los primeros problemas, por otro más eficaz y rápido, óptimo para los demás problemas.
La dificultad radica en que, para resolver adecuadamente ciertos problemas que nos plantean en la tarea de las jarras, hemos de desaprender el método que nos ha servido para resolver los anteriores, y utilizar un nuevo método, esto es, revertir la tendencia que tenemos
las personas a automatizar comportamientos que suelen funcionar ante ciertas situaciones.

Esta rigidez a la hora de elegir un método de resolución es distinta de otros tipos de rigidez. A diferencia de la rigidez actitudinal, que se basa en factores de personalidad, y la rigidez psicomotriz, que se refiere a procesos de cognición básica, aquí se trata de una “tendencia a desarrollar y perseverar en el uso de conjuntos mentales o de comportamiento”, afectando a procesos de orden superior o procesos cognitivos complejos, que son, entre otros, el razonamiento, la toma de decisiones o –como en este caso- la resolución de problemas.