by

6 ejemplos de Problem Solving para problemas cotidianos

Problemas cotidianos

Ante casi cualquier situación, podemos adoptar muy diferentes perspectivas para analizarla. Tomemos el ejemplo de una roca, se verá muy diferente a los ojos de un paisajista, de un arquitecto, de un geólogo, de un artista o de un cantero. Lo mismo ocurre durante un proceso Problem Solving. Cualquier situación problemática puede ser analizada desde varios ángulos, y por lo tanto el problema puede ser definido de manera diferente.

Nuestro sistema planetario puede ser analizado como un sistema girando alrededor de la tierra, o puede ser analizado como un sistema girando alrededor del sol. Por supuesto, una forma de análisis puede ser superior a las demás.
Para situaciones problemáticas cotidianas, no sólo se pueden tener perspectivas en el mismo nivel, también se pueden observar desde perspectivas en diferentes niveles.

Perspectivas en diferentes niveles

Una situación puede examinarse desde un punto de vista específico, o desde un punto de vista más general. Veámoslo mediante ejemplos.

Ejemplo 1: Inicio de un negocio

Juan José
quiere adquirir una franquicia para montar un restaurante de comida rápida. Sin embargo, estaba teniendo problemas para obtener los recursos económicos necesarios, ya que la franquicia requería una gran suma de dinero inicial para el equipamiento, alquiler, derechos de franquicia y pedido inicial.

Estos obstáculos le hicieron darse cuenta de que no necesariamente tenía que montar una franquicia, ya que su objetivo primodial era tener una fuente de ingresos. Podía abrir un negocio de limpieza en seco, en lugar de un restaurante. Por lo tanto, uno puede ir de lo específico a lo general y de vuelta de lo más general a otro objetivo específico.

Ejemplo 2: Brócoli

A Sonia le gustaría que sus hijos comieran brócoli, pero sus hijos lo odian (como es habitual). Así que ella probó diferentes formas de cocinar el brócoli. Incluso trató de cortarlo en trozos muy pequeños y mezclarlo con otros alimentos. También trató de hacer sopa de brócoli, y conseguir que sus hijos se la tomaran. Sin embargo, no necesariamente tenía que alimentarlos con brócoli, ya que su objetivo primordial era asegurarse de que crecían sanos y fuertes. Podía darles de comer otras verduras en lugar del odiado brócoli. Por lo tanto, de nuevo, si analizamos la situación del problema en un sentido general, podemos llegar a un problema completamente diferente.

Perspectivas sobre el mismo nivel

Muy a menudo, podemos ver una situación problemática desde otra perspectiva en el mismo nivel y, por lo tanto, definir el problema de forma diferente.

Ejemplo 3: Tareas domésticas

Sergio
y Paula tienen trabajos a tiempo completo. Vuelven a casa
alrededor de las 6:00 pm de lunes a viernes, hacen la cena, juegan con sus dos niños, les apoyan con sus deberes escolares y ven la televisión. Dejan la mayor parte de las tareas domésticas para el fin de semana. Los fines de semana, tienen invitaciones ocasionales de amigos para cenar o ir al cine.
Muy a menudo se encuentran con que no tienen suficiente tiempo para realizar los quehaceres domésticos.

Un fin de semana, se sentaron juntos para estudiar cómo podría tratar de programarse, y hacer las tareas domésticas más eficientemente. A Paula se le ocurrió una idea. Los niños ya tenían diez y doce años de edad. ¿Por qué no involucrarlos también? A partir de entonces, consiguieron que los niños se turnaron para poner la lavadora y fregar el suelo. Sergio y Paula comprobaron entonces que disponían de más tiempo libre y, por lo tanto, de más tiempo de calidad con sus hijos. Conseguir que los niños compartan las tareas domésticas también les enseñó a sus hijos responsabilidad y trabajo en equipo.
Por lo tanto, al examinar la situación problemática desde otra perspectiva, Paula pudo definir el problema de manera diferente, y por lo tanto, se le ocurrió una mejor solución. Si se hubiera limitado a la perspectiva de que sólo ella y su pareja tenían que encargarse de las tareas domésticas, se habrían reducido drásticamente las posibilidades de hallar una solución.

Ejemplo 4: Los neumáticos del coche

El coche de Paula patinó tres veces en el mismo lugar de un
tramo helado de la carretera durante el invierno. Mientras ella culpaba a Sergio por no encargarse del mantenimiento del coche, Sergio le preguntó por qué esperó hasta la tercera vez que su coche se deslizó antes de decírselo. Unos días más tarde, Sergio conducía el coche de Paula, y oyó un ruido extraño. Al día siguiente, llevó el coche a un taller. El mecánico le informó que el coche se había dado un golpe en los bajos (un golpe contra la acera durante el tercer patinazo) y la rueda trasera izquierda, la llanta, así como la transmisión, necesitaban ser cambiadas.

La factura fue de unos 1.800 €. El mecánico también le dijo la razón de por qué el coche patinó. Fue porque los dos neumáticos delanteros estaban casi completamente desgastados, y era urgente cambiarlos. Otros 400 €. Si hubieran sido más observadores y se hubieran preocupado más del mantenimiento del vehículo sabrían que deberían haber cambiado los dos neumáticos delanteros antes del invierno.
Por lo tanto, todo el problema podría haber sido visto desde un
perspectiva diferente.
La prevención es mejor que la cura. La pareja podría haber ahorrado bastante dinero. Y lo que es más importante, podrían haber evitado que Sonia estuviera cerca de haber tenido un accidente grave.

Ejemplo 5: Grifo de agua

Un día, Paco se dio cuenta de que había una mancha de agua en la encimera de la cocina. Entonces se dio cuenta de que el agua se había estado filtrando entre las juntas del grifo.
Como el grifo tenía unos veinte años, y parecía más bien anticuado, quería reemplazarlo por un nuevo y más “de diseño”. Así que fue a una tienda para conseguir un grifo nuevo y las juntas y elementos necesarios para reemplazar al viejo.
Antes de poner el grifo nuevo tuvo que desmontar el viejo. Al hacerlo descubrió que tenía un problema. Había una tuerca oxidada que impedía desenroscar el grifo averiado. También era difícil acceder a la tuerca con cualquier herramienta. Sin desanimarse, Paco fue a una ferretería para comprar nuevas herramientas pero ni así fue capaz de
desenroscarlo. Después de intentarlo en varias ocasiones y sin ningún éxito, llamó a su amigo Edu para que le echara una mano.
Edu vino con sus herramientas al día siguiente. Antes de tratar de desenroscar la tuerca, la golpeó con un martillo y trató de aflojar el grifo. Pero a pesar de que se las arregló para poner una llave inglesa en
la tuerca, no fue capaz de desenrroscarla. Trabajó en ello media hora más y tuvo que rendirse. Luego se le ocurrió una idea. Sugirió que podrían usar un taladro eléctrico y brocas de titanio para intentar cortar la tuerca oxidada. Paco entonces comenzó a perforar un agujero en uno de los lados de la tuerca. Aumentó el tamaño de la broca a medida que el agujero se hacía mayor. Finalmente, fue capaz de cortar por un lado, y la tuerca se deshizo fácilmente. Después de eso, fueron capaces de quitar el grifo viejo y reemplazarlo por el nuevo.
En este caso, Edu redefinió el problema. En lugar de desenroscar la tuerca, todo lo que tenían que hacer era cortarla, eliminarla, por las buenas o por las malas.

Ejemplo 6: Dolor de cuello

Carmen tiene dolor de cuello de trabajar largas horas frente al ordenador. Fue a ver a su médico, que le dijo que eso era no es raro en estos días, ya que personas de todas las edades pasan mucho tiempo frente a una pantalla. El doctor la envió de vuelta a casa y le pidió que hiciera algunos ejercicios de cuello todos los días.
Carmen hizo los ejercicios de cuello dos veces al día durante un mes. Sin embargo, no sintió ninguna mejoría. Un día, vio un anuncio de un quiropráctico cerca de su domicilio. Así que fue a verlo. Tras el examen, el quiropráctico creía que Carmen sufría de una punción nerviosa, y necesitaba ser tratada. Usó sus manos para manipular las articulaciones del cuello con el fin de restaurar el movimiento. Después del ajuste, Carmen sintió un alivio inmediato en su cuello. Desgraciadamente, después de una hora más o menos, el dolor regresó. Continuó viendo al quiropráctico dos veces por semana durante dos meses. Pero en realidad no estaba haciendo ningún progreso. Le hizo saber al quiropráctico cómo se sentía, pero él simplemente le dijo que continuara viniendo a sus sesiones.
Mientras que Carmen confiaba en su quiropráctico, también creía que el cuello no debía ser tratado como una articulación. El cuello debe considerarse como un conjunto de huesos y músculos. Incluso aunque los huesos se hayan ajustado correctamente, los músculos del cuello todavía pueden necesitar ser tratados. Desafortunadamente, su quiropráctico no trató los músculos, ya que estaba convencido de que la causa era ósea. Por casualidad, un amigo de Carmen le habló de un fisioterapeuta que se especializa en dolor de cuello y hombro. Así que fue a verlo. El fisioterapeuta primero le preguntó a qué horas le dolía más el cuello. Carmen le dijo que era por la mañana, justo después de salir de la cama. El fisio le dijo que debería usar una almohada de gel de poliéster. La almohada le proporcionaría a su cuello un buen soporte. Luego lo puso en un arnés cervical unido a un máquina de tracción que aplicaría 5 kilos de fuerza en su cuello durante 15 minutos. Finalmente, le hizo un tratamiento con ultrasonidos durante diez minutos.

Carmen fue tratada por el fisioterapeuta dos veces por semana durante un mes. En la octava visita, los músculos del cuello se aflojaron repentinamente, y Carmen se sintió mucho mejor. Sentía que si hubiera seguido yendo a ver solo al quiropráctico, sus músculos del cuello habrían permanecido como siempre. Por lo tanto, era una buena idea que fuera tratada por el fisioterapeuta también.
Durante los siguientes dos meses, Carmen continuó viendo al fisioterapeuta dos veces por semana, y al quiropráctico una vez cada dos semanas. Su dolor de cuello desapareció lentamente hasta el punto de que no necesitaba verlos regularmente.

Conclusiones

Es importante definir o modelar un problema correctamente para resolverlo. Como en este ejemplo en particular, el cuello necesita ser contemplado como constituido de huesos y músculos, y no de huesos solamente. La gente tiende a examinar un problema desde su ángulo de experiencia. Cuando se le presenta un problema, un ingeniero mecánico puede mirarlo desde un punto de vista mecánico, mientras que un ingeniero eléctrico puede mirarlo desde un punto de vista eléctrico.

Sin embargo un aspecto específico de un problema puede no representar el panorama completo, y puede que no conduzca a que el problema se resuelva.
Los problemas deben definirse correctamente. Las órbitas de los planetas son definitivamente mejor descritas siendo definidas como elipses en lugar de como círculos.
También hay una lección más que aprender de este ejemplo. Si bien se debe consultar a los profesionales y los expertos, también debe hacerse cargo de su propios problemas. Si un tratamiento no parece funcionar, busque otro. En términos más generales, si una solución a un problema no le lleva a ninguna parte, redefina el problema y cambie de perspectiva.

Comments are closed, but trackbacks and pingbacks are open.